MARTES 20/10/2020

Nos ponemos en presencia del Señor, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

 

 

Del evangelio según San Juan:

 

A los judíos que habían creído en él, Jesús les dijo: "Si os mantenéis fieles a mi palabra, seréis realmente discípulos míos, entenderéis la verdad y la verdad os hará libres". Le contestaron: "Somos del linaje de Abrahán y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Por qué dices que seremos libres"? Jesús les contestó: "Os aseguro que quien peca es esclavo; y el esclavo no permanece siempre en la casa, mientras que el hijo permanece siempre. Por tanto, si el Hijo os da la libertad, seréis realmente libres.

 

PALABRA DE DIOS

 

Se pronuncia la palabra «libertad» e inmediatamente algunos piensan: «Puedo hacer lo que quiera»; o, incluso, «puedo hacer lo que me da la gana»

Se pronuncia la palabra «libertad» e inmediatamente otros piensan: «éstos tienen la intención de hacer algo malo».

 

 

Lo cierto es que si quieres ser verdaderamente libre, no tienes que hacer lo que te apetece en cada momento, sino que tienes que conseguir renunciar a todo lo que te impide ser tú mismo y  elegir el camino correcto. 

La verdadera libertad comienza así: dándote cuenta de que eres llamado por Jesús, de que eres requerido para ser fiel a ti mismo, para ser fiel al proyecto de vida buena y feliz que Dios, al crearte, pensó para ti.

 

Debes pararte a pensar: la libertad no es apetencia, ni hacer lo contrario de lo que te piden tus padres, o tus profesores. Así piensan los superficiales. Si amas la libertad tienes un camino difícil porque no buscas soluciones fáciles. Al contrario,  defiendes una posición incómoda para los demás: mantenerte fiel a la Verdad frente a todos.

Muchas veces los que te rodean hacen que este camino sea más difícil aún, porque quieren que seas como ellos y te dejes llevar por lo que hace la mayoría.

 

Hoy vamos a pedirle al Señor que nada nos separe de la verdad, que nos ayude a vernos como somos en realidad,  que sepamos renunciar a todo lo que nos impide ser nosotros mismos, aunque las personas que nos rodean intenten llevarnos por su camino.

 

Terminamos la reflexión de hoy con una pequeña oración:

·       Señor, quiero ser libre, así que déjame escuchar a quienes me dicen la verdad sobre mí mismo. Déjame  escuchar tu Palabra, que intenta entrar en mi corazón y enseñarme lo que es la libertad. Ilumíname para que me crea de una vez la gran verdad de mi vida: que soy infinitamente amado por Ti, y eso me dará la fuerza para ser libre.

 

CRISTO VENCE, CRISTO REINA, CRISTO IMPERA, CRISTO LUZ INFINITA ALUMBRE NUESTRA INTELIGENCIA. AMÉN

 

 

 

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