VIERNES 02-10-2020
Buenos días Cristo
Reina, nos ponemos en presencia del Señor en el nombre del Padre, del Hijo y
del Espíritu Santo.
Bienvenidos a la oración de este
viernes
Del
Evangelio de San Lucas
Esta
parábola se titula “El rico Epulón y el pobre Lázaro” y dice así:
"Había
un hombre rico que vestía de púrpura y lino finísimo, y cada día celebraba
espléndidos banquetes. Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba
echado a la puerta de aquel, cubierto de llagas, deseando saciarse de las
migajas que caían de la mesa del rico. Aún así los perros venían y acercándose
le lamían sus llagas. Sucedió, pues, que murió el mendigo y fue llevado por los
ángeles al seno de Abrahán. Murió también el rico y fue sepultado.
Estando
en el infierno, en medio de los tormentos, levantando sus ojos vio a lo lejos a
Abrahán y a Lázaro en su seno y gritando, dijo: “Padre Abrahán, ten misericordia
de mí y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua y refresque mi
lengua, porque estoy atormentado en estas llamas”.
Contestó
Abrahán: “Hijo, acuérdate de que tú recibiste bienes durante tu vida y Lázaro,
en cambio, males; pero ahora, aquí él es consolado y tú atormentado. Además de todo esto, entre vosotros y
nosotros hay interpuesto un gran abismo, de modo que los que quieren atravesar
de aquí a vosotros, no pueden; ni pueden pasar de ahí a nosotros”
Y
dijo el rico: “Te ruego entonces, padre, que le envíes a casa de mi padre, pues
tengo cinco hermanos, para que les advierta y no vengan también a este lugar de
tormentos”
Pero
replicó Abrahán: “Tienen a Moisés y a los Profetas. ¡Que los oigan! “
Él
dijo: “No, padre Abrahán; pero si alguno de entre los muertos va a ellos, se arrepentirán”
Y
les dijo Abrahán: “Si no escuchan a Moisés y a los Profetas, tampoco se
convencerán aunque uno de los muertos resucite"
Es Palabra de Dios……….
REFLEXIÓN:
¿Qué piensas sobre esta parábola? ¿Cuál crees que es el mensaje que nos envía?
Aprendamos
de las palabras del Padre Gras cuando nos dice que : “ El Bien nunca es estéril “
No te canses
de hacer el bien, porque aquél que da sin esperar nada a cambio, todo lo que
siembra un día lo cosechará en abundancia.
Antes
de comenzar las clases de hoy te pido que pienses en ti mismo, y te preguntes: ¿Estoy en el buen camino? ¿Empleo mi vida
en hacer el bien a los demás? ¿En qué tendría qué mejorar?
Con esta reflexión
terminamos nuestra oración de la mañana comprometiéndonos a tener en cuenta
esos pequeños gestos que podemos hacer cada día en el colegio o en casa y así
hacer el bien a los demás.
Cristo vence, Cristo reina, Cristo impera, Cristo luz
infinita ilumine nuestra inteligencia, Amén. En el nombre del Padre, del Hijo y
del Espíritu Santo.
Que tengáis un buen día
