JUEVES 11MARZO: CEBOLLA DE VARIAS CAPAS
Buenos días Cristo Reina
Llevamos varias semanas escuchando esta canción que nos recuerda la oportunidad de cambio que nos brinda la cuaresma.
Esta mañana os comparto un cuento que nos puede ayudar a reflexionar. Dice así:
Érase una vez un bello huerto, donde convivían toda clase de hortalizas comestibles con flores y plantas ornamentales, había frutales y árboles de sombra, daba gusto pasearse por él y dejarse envolver por los aromas de las plantas y el cantar de los pájaros.
Cierto
día, en el cuadro de las cebollas, se empezó a observar un extraño fenómeno:
estaban naciendo cebollas de colores, cada una estaba pasando a tomar un color
y un brillo diferente.
Tras
un cuidadoso análisis, se descubrió que las cebollas contenían dentro una
piedra preciosa: un topacio, un agua marina, una esmeralda, un rubí... que las
llenaba de una riqueza interior propia y muy valiosa.
Pero algunos visitantes del huerto comenzaron a decir
que aquello podía ser peligroso, que podía tratarse de una mutación
incontrolada, que lo mejor y más seguro era tener cebollas-cebollas, como toda
la vida.
Avergonzadas e incomprendidas, las bellas cebollas se
encerraron en sí mismas y crearon capas y más capas que escondían su joya
preciosa a los ojos de los viandantes, y mostraron hacia fuera una piel vulgar
de cebollas oscuras y hasta feas. Se acabaron las críticas y, durante largo
tiempo, nadie se percató del brillo y la riqueza que aquellas cebollas
guardaban dentro.
Un día, pasó por allí un sabio que se había ejercitado
en observar y escuchar a la naturaleza, y así sabía distinguir el canto de un
pájaro triste del de un pájaro enamorado, o notaba el brillo de las plantas
bien queridas que era distinto del de aquellas flores o plantas a las que la
gente ignoraba. Cuando vio unas cebollas oscuras y tristes, que ni siquiera
lucían la clásica piel rubia y la cabellera mal peinada de las cebollas,
entendió que algo las abrumaba. Observando más, incluso pudo darse cuenta de
que no eran nada vulgares, que cada una ocultaba dentro una verdadera riqueza.
Y se lanzó a preguntarles por qué no se mostraban como
eran de verdad, por qué estaban tan tristonas. Ellas le contestaron que tenían
miedo, que se habían visto obligadas a disimular con varias capas lo que de
verdad eran para no ser criticadas, y que preferían parecer como cualquier
cebolla.
El
sabio comprobó que eran tantas las capas que ellas habían formado que, en
algunos casos, ni ellas mismas recordaban cómo eran de verdad. Mientras les
ayudaba a quitar las pieles exteriores y se descubría su belleza, al sabio se
le llenaron los ojos de lágrimas. Las cebollas entonces creyeron que no habían
obrado correctamente y que aquello le hacía llorar al sabio. Pero el sabio les
explicó que a él se le saltaban las lágrimas de emoción siempre que ayudaba a
un amigo a conocerse a sí mismo.
Y es esto lo que tenemos que hacer en estos cuarenta días…buscar en nuestro interior la piedra preciosa que guardamos…buscad hasta encontrarla, pasando por todas esas capas que la esconden e intentando eliminarlas…es importante que analicemos qué capa es la que tiene que estar y cual la que debemos eliminar….Para ello podemos apoyarnos en quien necesitéis, en un amigo, en la familia, en un profe… confiad en las personas que Dios pone en nuestro camino y que son capaces de ver el color y el brillo que a veces intentamos ocultar.
Es tiempo de cambio, y solos no conseguiremos nada…atrévete a encontrar tu piedra preciosa!
Con este deseo, terminamos rezando un Padrenuestro en inglés.
