Contigo, María (Athenas)
Cristo reina, nos preparamos para la oración de la mañana
Comenzamos la oración de la mañana poniéndonos en presencia de Dios en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
A JESÚS POR MARÍA
“María es siempre el camino que conduce a Cristo” decía el Santo Padre Pablo VI
Toda la razón de ser de las prerrogativas de María está en su función de Madre de Dios.
Todo el que se ha acercado a María es para terminar en Jesús. No se puede concebir un amor a María que no germine en un amor a Cristo, ya que Él es el centro de nuestra vida y todo lo demás son medios para acercarnos a Él.
La experiencia nos la podrían contar todos los santuarios marianos, lugares de regeneración espiritual para muchos que llegan allí hechos un desastre en su conducta y que salen rejuvenecidos dispuestos a dar un sentido a su vida.
Nuestro amor a la Madre, si es auténtico, no se puede concebir sin el mismo amor al Hijo, ya que, si amamos de verdad a una persona, tenemos que amar lo que Ella ama.
Nuestro acudir a María es sencillamente porque Ella puede alegar sus méritos y su vida a favor nuestro ante su Hijo. Ella es licenciada en pleitos divinos-humanos.
Acudimos a María para llegar a Jesús porque es acomodadora de la misericordia y del perdón.
Como el niño acude al regazo de la madre para buscar su protección, así los cristianos acudimos a María para ir de su mano a Dios, pues, nuestra condición de pecadores nos da vergüenza si nos acercamos directamente.
María es un atajo seguro, que desemboca en Cristo, quien va de su mano tiene la certeza de que tarde o temprano se unirá a Jesús.
María consciente de su puesto de Medianera de todas las gracias está siempre a nuestra total disposición. Ella fue la que sirvió de enlace, para que Dios bajase a nosotros y sigue siendo el acceso que tenemos los hombres para llegar a Dios.
Hace unos años, en sus palabras antes del rezo del ángelus, en la Solemnidad de Santa María Madre de Dios, el Papa Francisco también incluyó una bella y emotiva oración a la Virgen. Por eso, hoy que comenzamos el mes de María vamos a terminar este momento con la oración que hizo el Papa:
“Gracias, oh Santa Madre del Hijo de Dios, Jesús, ¡Santa Madre de Dios!
Gracias por tu humildad que ha atraído la mirada de Dios;
gracias por la fe con la que has acogido su Palabra;
gracias por el coraje con el que has dicho "aquí me tienes",
olvidándote de ti, fascinada por el Amor Santo,
hecha toda una con su esperanza.
Gracias, ¡oh Santa Madre de Dios!
ruega por nosotros, peregrinos en el tiempo;
ayúdanos a caminar por el camino de la paz.”
¡Feliz día a todos!
En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén
