Quien tiene un amigo tiene un tesoro
Eso que tú me das
Cristo reina, nos preparamos para la oración de la mañana
Comenzamos la oración de la mañana poniéndonos en presencia de Dios en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
QUIEN TIENE UN AMIGO TIENE UN TESORO
La mayor afinidad que surge por la cercanía de las personas que viven en comunidades, es la amistad y el compañerismo. De la amistad, suele decirse que es un sentimiento muy especial que contiene respeto y lealtad hacia el otro con el cual buscamos igualmente confianza, amor, respeto y comprensión. Un amigo es aquella persona que va a estar contigo en los momentos de alegría o tristeza que siempre te va apoyar y a dar buenos consejos.
Por su parte, compañerismo, como su palabra lo indica, significa acompañarse, estar uno al lado del otro compartiendo vivencias, experiencias, ideas o proyectos, relación en la que, aunque no se genere un lazo tan fuerte como el de la amistad, permite que se vivan situaciones con grandes descargas de emoción como realizar actividades. En pocas palabras, el compañerismo se busca y se fomenta, en tanto que la amistad se encuentra y se cultiva.
Los conceptos se entienden mejor con el ejemplo, por ello, contaré la historia que vivieron en algún momento de sus vidas dos amigos y compañeros. La historia dice así́:
"Un hombre, que regularmente asistía a las reuniones de un grupo de amigos, sin ningún aviso dejó de asistir y participar en las actividades que cotidianamente realizaban. Después de algunas semanas, una noche muy fría el miembro de aquel grupo decidió́ visitarlo. Encontró́ al hombre en casa, en una completa soledad y con un aire de tristeza y desolación. Estaba sentado frente a una chimenea donde ardía un fuego brillante y acogedor. Adivinando la razón de la visita, el hombre dio la bienvenida al que había ido a visitarle, lo condujo a una salita cerca de la chimenea, lo invitó a sentarse, hizo lo propio y se quedó quieto, esperando alguna pregunta que iniciara la conversación; sin embargo, solo se hizo un prolongado silencio. Los dos hombres solamente contemplaban la danza de las llamas en torno de los troncos de leña que ardían en la chimenea. Al cabo de algunos minutos, el que había ido a visitarle, sin decir palabra, se levantó, examinó las brasas que se formaban y cuidadosamente seleccionó una de ellas, la más incandescente de todas, retirándola con unas tenazas a un lado del resto de los troncos ardientes. Volvió́ entonces a sentarse, permaneció́ silencioso e inmóvil después de solicitar permiso para fumarse una pipa. El anfitrión prestaba atención a todo, fascinado pero inquieto. Al poco rato, la llama de la brasa solitaria disminuyó, hasta que sólo hubo un brillo momentáneo y el fuego se apagó repentinamente. En poco tiempo, lo que era una muestra de luz y de calor, no era más que un negro, frío e inerte pedazo de carbón recubierto por una leve capa de ceniza. Muy pocas palabras habían sido dichas desde el ritual saludo entre los dos amigos. Aquel que había ido de visita, antes de prepararse para salir, con las tenazas tomó de nuevo el carbón frío e inútil, colocándolo de nuevo en medio del fuego. De inmediato la brasa se volvió́ a encender, alimentada por el calor de los carbones ardientes en torno suyo. Cuando se despidió́ y se dirigió́ a la puerta para retirarse, el anfitrión emocionado solo alcanzó a decirle: --¡Gracias amigo por tu visita y por tu bellísima lección! --Pronto regresaré al grupo. Se dieron las buenas noches y un fuerte abrazo.
Entonces, ¿Por qué se extinguen los grupos? Muy simple: porque cada miembro que se retira le quita el fuego y el calor al resto. A los miembros de un grupo vale recordarles que ellos forman parte de la llama y que lejos del grupo pierden todo su brillo y la soledad los consume y entristece. Todos son responsables de mantener encendida la llama de cada uno de los miembros y por promover la unión entre todos ellos, para que el fuego sea realmente fuerte, eficaz y duradero".
Los amigos de verdad lo dan todo de forma desinteresada, sin preguntar, sin exigir. Están ahí siempre que los necesitamos ofreciéndonos un abrazo, enjugando nuestras lagrimas, compartiendo nuestras tristezas, nuestros fracasos y celebrando con nosotros nuestros triunfos y alegrías.
ORACIÓN
Señor, Te doy gracias por todos los amigos que me rodean.
Gracias por ponerlos en mi camino.
Que los caminos de mis amigos y el mío me enriquezcan y me ayuden a progresar en mi vida de todos los días.
Enséñame a servir mutuamente, a dar sin llevar la cuenta y a tener tiempo para ellos. Enséñame a ser misericordioso y justo con los demás.
Señor, te doy gracias por esos momentos compartidos, por esa ayuda recíproca.
Gracias, Señor, por esta alegría que me procuras en cada encuentro.
Dame bastante sencillez y humildad como para pedir a mis amigos que recen por mí, y para yo prometerles rezar siempre por ellos.
¡Amén!
Cristo vence, Cristo reina, Cristo impera, Cristo luz infinita ilumine nuestra inteligencia. Amén
¡Feliz día a todos!
En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén
