MIÉRCOLES 2 / FEBRERO

 Cerramos los ojos, respiramos profundamente y dejamos a un lado nuestros pensamientos para escuchar las enseñanzas de la reflexión de hoy.

Comenzamos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Una cálida tarde de verano, cuando estaba a punto de ponerse el sol, una mujer salió al jardín de su casa dispuesta a regar las flores.

Apenas había comenzado, cuando tres ancianos de barba blanca se aproximaron lentamente a ella y se sentaron sobre la hierba. La mujer entrecerró los ojos para verles mejor, dejó la jarra de agua sobre un banco y se acercó a hablar con ellos.

– Buenas tardes. No les conozco… ¿Son nuestros nuevos vecinos?

Uno de los ancianos, el que estaba sentado a su derecha, le respondió con mucha calma:

– No, señora, no somos de por aquí. Recorremos el mundo visitando a familias que nos puedan necesitar.

La mujer se dio cuenta de que eran muy mayores y que además parecían cansados, así que les animó a entrar.

Los ancianos se miraron y el que estaba sentado a la izquierda tomó la palabra.

– Es usted muy amable pero no podemos ser invitados a una casa los tres juntos.

La mujer se quedó asombrada y les preguntó:

– ¿Qué quieren decir con que no pueden entrar los tres juntos? Perdone, pero no entiendo lo que me dicen. Mi casa no es muy grande pero hay sitio para todos.

El tercer anciano, situado en medio de los otros dos, sonrió y se lo explicó todo.

– Mi nombre es Riqueza y vengo a traerles toda la fortuna que se pueda imaginar. Mi compañero de la derecha se llama Éxito y viene cargado de fama y honores. El que está sentado a mi izquierda se llama Amor y quiere regalarles tanto afecto y ternura como quepa en su corazón.

Por un momento la mujer pensó que esos tipos tan extraños le estaban tomando el pelo, pero antes de que pudiera decir nada, Riqueza siguió hablando.

– Solo uno de nosotros podrá cenar con ustedes, así que debe elegir entre riqueza,  éxito o  amor. No se preocupe, esperaremos aquí mientras lo decide con su familia.

La mujer asintió con la cabeza y entró corriendo en la casa. Habló con su esposo y su hija de 10 años y les contó lo que estaba pasando.

– Bueno, vamos a suponer que tienes razón. -dijo el marido.- Si es cierto lo que cuentan ¡tenemos una oportunidad increíble que no podemos desaprovechar! Quizá deberíamos elegir a Riqueza… ¿Te imaginas lo que sería ser ricos para siempre? ¡Tendríamos de todo y viviríamos como reyes!

La esposa negó con la cabeza y dijo:

– ¿No sería mejor invitar a Éxito? Seríamos admirados por todo el mundo y la gente nos trataría de manera especial ¡Siempre he deseado ser una persona famosa e importante!

La niña, que escuchaba atentamente la conversación, no podía creer lo que oía, y mirándoles a los ojos les dijo:

– ¡No os entiendo! Siempre me habéis enseñado que lo más importante de la vida es el amor y ahora no le vais a elegir para invitarle a cenar.

Los padres se sintieron avergonzados porque llevaba toda la razón, y salieron al jardín a hablar con los tres visitantes.

– Señores, nos gustaría muchísimo que pasaran los tres, pero como solo podemos escoger a uno hemos decidido que invitamos a Amor. Si es tan amable, acompáñenos, por favor.

El señor Amor miró a la niña que estaba sentada a su lado, le guiñó un ojo, agarró del brazo a sus dos compañeros y dijo:

– Todo tiene una fácil explicación: si hubiérais escogido  éxito o  riqueza los otros dos nos habríamos quedado afuera, pero me habéis elegido a mí, y adonde yo voy ellos van, pues donde hay amor, caben la riqueza y el éxito. Pero si no hay amor en tu vida, todo lo demás sobra.

Ahora todo estaba aclarado. El matrimonio entendió que vivir rodeados de amor es lo que realmente da la felicidad completa. Gracias a su hija habían elegido bien.

Esta historia nos la podemos aplicar a nuestra vida. Si conseguimos que lo que nos mueva cada día sea el amor, vendrá la riqueza, porque sentiremos nuestros corazones completamente llenos. De la misma manera, si nos preocupamos por hacer el bien podremos decir que hemos alcanzado el éxito en nuestra vida, ya que no hay mayor logro para un cristiano que vivir al estilo de Jesús.

CRISTO VENCE, CRISTO REINA, CRISTO IMPERA, CRISTO LUZ INFINITA ALUMBRE NUESTRA INTELIGENCIA, AMÉN.

 

 

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