LUNES 07-03-22. Cuaresma, Tiempo de Reconciliación.

 Buenos días, Cristo Reina, nos vamos preparando para la oración de la mañana.

John Lennon - Imagine |Subtitulado español| - YouTube

Nos disponemos a escuchar la oración de la mañana y para acoger lo que vamos a escuchar, disponemos nuestra mente y nuestro corazón, para ello vamos a cerrar nuestros ojos y tomar una posición cómoda en nuestra silla, tomamos aire lentamente y lo soltamos lentamente, repetimos...tomamos aire y lo soltamos...una vez más… tomamos aire muy lentamente y lo soltamos también muy lentamente.

Comenzamos la oración de la mañana en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, amén. 

El pasado miércoles comenzamos el tiempo de cuaresma, con esa señal de la cruz marcada en nuestra frente. Una señal que nos recuerda nuestra fragilidad y debilidad; que nos hace conscientes de nuestros límites… que son superados con el perdón sin condiciones.

 

Si necesitamos un don en nuestro tiempo ese es el de la reconciliación. La anhela nuestro corazón y los lugares violentados de nuestro mundo. Hay tantos miedos que nos llevan a cerrar fronteras, a formular juicios, y a establecer divisiones... y hay Alguien empeñado en hacernos hombres y mujeres capaces de perdonar: de amar a las personas tal como son y de hacerles presentir, más adentro de sus heridas, su propia belleza.

No podemos desear un mundo más reconciliado si no trabajamos cada uno por obrar esta reconciliación adentro y para eso necesitamos sentirnos de la misma pasta que los demás, igual de torpes y de necesitados. Esta es la buena noticia: que somos aceptados de manera irrevocable sin tener que sacar nada de nosotros, sin tener que ocultar nada.

Celebrar la reconciliación es acoger, una y otra vez, este 'Sí' a nuestra vida, a cada vida, con todo. Y sentir, por unos instantes, conciliada nuestra existencia, nueva bajo otra luz. A través de gestos muy sencillos, en tantos escenarios cotidianos, entregándonos unos a otros, hasta setenta veces siete.  

Hay a menudo muchas historias, encuentros, desencuentros en nuestras vidas... Mucha necesidad de reconciliar lo que se nos ha podido romper o agrietar: con Dios, con los otros, con uno mismo... Este tiempo de Cuaresma es una ocasión para orar y pedir a Dios que nos dé capacidad para dar los pasos necesarios, para no quedarnos en la distancia, dejando que las historias sigan rotas. Es tiempo de abrazar, de perdonar, de querer...

En el rezo de hoy, ante los dolorosos acontecimientos que suceden en Ucrania, oremos unidos por esa reconciliación, recemos por la paz y pidamos por tantos hermanos nuestros que sufren las consecuencias de esta guerra, «Dios es Dios de paz y no de guerra; es Padre de todos, no sólo de algunos, que nos quiere hermanos y no enemigos».


Señor, Dios mío, me acerco a la Eucaristía

para ofrecerte la adoración de mi alma,

los deseos de mi corazón…

Tú, mi Rey divino, me conoces, me amas;

eres mi amigo que se me confía,

mi guía que me dirige, mi padre que me sonríe,

mi protector que me guarda,

mi maestro que me enseña.

Tú eres mi Dios-Verdad que irradias luz

sobre mi inteligencia;

mi Dios-Amor que haces amar a mi corazón.

Te adoro con María, tu Madre Inmaculada,

Reina y Señora, y te pido

que soluciones todas nuestras necesidades,

y des la paz verdadera al mundo.

 

CRISTO VENCE, CRISTO REINA, CRISTO IMPERA, CRISTO LUZ INFINITA ALUMBRA NUESTRA INTELIGENCIA. AMÉN

EN EL NOMBRE DEL PADRE DEL HIJO DEL ESPIRITU SANTO AMÉN

¡Qué tengáis un buen día!

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GRACIAS

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