miércoles 6 abril.DAR LAS GRACIAS

Buenos días, CRISTO REINA, nos ponemos en presencia del Señor, en el nombre del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo

Bienvenidos a la oración, abrimos nuestro corazón a Jesús, y le dedicamos estos primeros minutos de la mañana. 

 

Haz silencio en tu interior y escucha... 

 

 

Mientras se dirigía a Jerusalén, Jesús entró en un poblado y le salieron al encuentro diez leprosos, que se detuvieron a distancia y empezaron a gritarle: «¡Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros!». 

Al verlos, Jesús les dijo: «Vayan a presentarse a los sacerdotes». Y en el camino quedaron purificados. Uno de ellos, al comprobar que estaba curado, volvió atrás alabando a Dios en voz alta y se arrojó a los pies de Jesús, dándole gracias. Jesús le dijo entonces: «¿Cómo, no quedaron purificados los diez? Los otros nueve, ¿dónde están? ¿Ninguno volvió a dar gracias a Dios?». Y agregó: «Levántate y vete, tu fe te ha salvado». 

 

Hoy quiero dedicar mi oración a una palabra mágica y esa palabra es GRACIAS. ¡Qué tesoro se esconde en una  palabra:  "gracias"!

 

Dar las gracias no suele ser una de nuestras acciones más frecuentes, ni una expresión que usemos tanto ni con tanta gente.

En ocasiones la usamos formalmente cuando alguien nos ha ayudado a recoger algo que se nos ha caído, cuando nos ceden un asiento, o cuando hemos estado a punto de estamparnos contra el suelo y en el último momento, una mano nos sujetó y evitó la caída.

En estos casos es obligado decir “gracias”, como mínimo.

            

Todos sabemos lo que significa esta palabra mágica porque desde  pequeñitos se nos enseña en qué contexto y situaciones debemos utilizarla. Pero con el tiempo y la rutina, la palabra GRACIAS va perdiendo su magia y deja de formar parte de nuestro vocabulario cotidiano.

 

Ya de adultos somos más selectivos. No regalamos palabras amables así como así, ni consideramos que sea tan necesario ir dando las gracias a todas horas y a cualquier persona.

 

Dar las gracias cuando el electricista te arregla la avería, cuando el chico te trae la comida que has pedido, cuando el médico te receta las medicinas, cuando la cajera del super te devuelve el cambio… significa que reconoces el trabajo de la otra persona y, por lo tanto, a la otra persona.

 

Si prestamos atención a Jesús nos damos cuenta de que era un hombre de buen trato, correcto en sus palabras, cuidadoso con sus gestos. 

Puede que una tarea de los cristianos hoy en día, sea la recuperación de la buena educación en el trato a los demás. 

 

Porque el cuidado en la atención a las personas que nos rodean, aunque sean desconocidas, no tiene que ver con el estatus social ni con las modas  sino que es la expresión externa del cariño y el respeto profundo que los cristianos estamos llamados a tener ante todos pues nuestro modelo de conducta es Jesús.

Siempre es bueno echar una mirada a Jesús e intentar introducir en nuestras vidas su estilo basado en la compasión y en la misericordia como el único camino que genera vida y construye Reino. 

 

Debemos ser agradecidos con todos aquellos que están cerca de nosotros y nos muestran su amor desinteresado.

 Este final de Cuaresma sería un buen momento para identificar a esas personas, darles un abrazo y decirles ¡gracias!

Y nuestro gracias en mayúsculas y más auténtico para Jesús que entregó su vida por nosotros.

Y recuerda que:

Todos necesitamos oír un GRACIAS de vez en cuando

Entradas populares de este blog

29 abril: Talentos al servicio de Dios

GRACIAS

ORACIÓN MARTES 16/02/2021 - A LAS PUERTAS DE LA CUARESMA