Oración 15 de enero 2025

Oración de la mañana jueves 16 de enero de 2025


Buenos días, Cristo reina, nos vamos preparando para la oración.


Buenos días, Cristo reina. Nos ponemos en presencia del Señor en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. 

Cierra los ojos un momento y respira profundamente. Siente cómo el aire entra y sale, llenando tus pulmones de calma y dejando ir cualquier inquietud. Imagina que estás caminando por un sendero tranquilo, rodeado de árboles verdes y una luz suave que te envuelve.

Mientras caminas, llevas contigo un corazón abierto, dispuesto a escuchar y a dejarse llenar por la paz y el amor de Cristo. En este momento, todo lo que importa es este encuentro con Jesús, que está contigo en cada paso.

Pídele al Señor que calme tu mente y abra tu corazón para recibir el mensaje que está por venir. Deja que su amor te envuelva, como un abrazo cálido, y escucha con atención la historia que quiere compartir contigo hoy.

Respira profundamente una vez más y abre tu corazón para recibir su Palabra y su presencia.

La Mano Extendida

Una fría mañana de enero, en el colegio Cristo Rey, los estudiantes se reunieron en la capilla para reflexionar sobre el Evangelio del día. La lectura narraba la historia del leproso que, lleno de fe, se acercó a Jesús con una súplica desesperada: “Si tú quieres, puedes curarme”.

Sofía, una estudiante de catorce años, escuchó atentamente. La imagen de Jesús extendiendo su mano al leproso, tocándolo y diciendo "¡Sí quiero: sana!", resonó en su corazón. En ese instante, la profesora de religión, la seño Elena, invitó a los alumnos a reflexionar.

"Piensen en esto: Jesús no solo curó al leproso, sino que lo tocó, algo que nadie más se atrevía a hacer. Esa mano extendida es el amor de Cristo, que rompe barreras y llega a cada uno de nosotros, incluso en nuestras peores heridas. Pero pregunto, ¿cuántos de nosotros extendemos nuestra mano hacia los demás?"

Esa pregunta quedó rondando en la mente de Sofía mientras volvía a su clase. Durante el recreo, notó a Marta, una compañera que siempre estaba sola en un rincón, con los ojos fijos en su cuaderno. Sofía pensó en el Evangelio. "Si Jesús no tuvo miedo de acercarse al leproso, ¿por qué yo debería dudar en acercarme a Marta?"

Reuniendo valor, Sofía se sentó junto a ella. "Hola, Marta, ¿te gustaría venir a jugar con nosotras?" Marta levantó la vista, sorprendida, y sonrió por primera vez en mucho tiempo. Ese simple gesto cambió su día, y poco a poco, Marta comenzó a sentirse parte del grupo.

Esa noche, mientras Sofía rezaba, entendió que Jesús no solo nos invita a pedir su amor y sanación, sino a ser reflejo de su compasión. Cada vez que extendemos la mano a alguien que necesita apoyo, estamos llevando el amor de Cristo a sus corazones.

Reflexión

El Evangelio nos enseña que el amor de Jesús no tiene límites: él toca nuestras heridas, nos sana y nos llena de su paz. Como cristianos, estamos llamados a hacer lo mismo, llevando el amor de Cristo a quienes más lo necesitan. Al empezar este nuevo trimestre, pidamos a Dios que nos dé un corazón compasivo y dispuesto a extender la mano, porque a través de nuestros pequeños gestos de amor, podemos reflejar la luz de Jesús en el mundo.


En palabras de José Gras

"Hagamos que Cristo reine en nuestra vida, en nuestros pensamientos, palabras y obras, para que Él reine también en el corazón de los demás."

Esta frase refleja su profundo deseo de vivir y promover el reinado de Cristo en todas las dimensiones de la vida, inspirando a otros a seguir su ejemplo de fe y amor.


Cristo vence, cristo reina, cristo impera, cristo luz infinita, alumbre nuestra inteligencia, amén.


Que tengáis un feliz día.


En el nombre del padre, del hijo y del espíritu santo. Amén.


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GRACIAS

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