Reflexión sobre el ayuno

 

Cristo reina

Hacemos silencio y nos serenamos… Comenzamos como cada día disponiéndonos para la oración que abre nuestra jornada. Respiremos hondo, (…) dejemos que nos llegue el aire a nuestros pulmones, (…) soltamos lentamente (…) y abramos nuestro corazón a Dios, dedicándole estos primeros minutos de la mañana. En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu santo. AMÉN

El pasado miércoles celebrábamos el inicio de la cuaresma con la imposición de la ceniza, un camino hacia la Pascua, en el que estamos invitados a “ayunar”…pero ¿qué sentido tiene esto?...

Por salud o estética, es útil para algunos ayunar y así mantenerse en forma, como varios estudios lo sugieren. Para otros, el ayuno sería aconsejable por motivos ecológicos…Y para nosotros, los cristianos, ¿qué sentido tiene abstenerse voluntariamente de algo que nos satisface?

Os invito a reflexionar …

El libro del profeta Isaías, lo explica así:

“El ayuno que Dios quiere es éste: que sueltes las cadenas injustas, que desates las correas del yugo, que dejes libres a los oprimidos, que acabes con todas las opresiones, que compartas tu pan con el hambriento, que hospedes a los pobres sin techo, que proporciones ropas al desnudo y que no te desentiendas de tus semejantes. Entonces brillará tu luz como la aurora y tus heridas sanarán en seguida, tu recto proceder caminará ante ti y te seguirá la gloria del Señor. Entonces invocarás al Señor y él te responderá; pedirás auxilio y te dirá: «Aquí estoy»

Este el ayuno que Dios quiere… ¿estás dispuesto a ayunar?, plantéatelo desde otra perspectiva… ¿quieres tener una mejor relación con Dios?...Es el momento  ideal,  cuaresma, tiempo de conversión, tiempo para acoger el proyecto de Dios en tu vida.

A veces andamos como anestesiados, adormilados, como ajenos a los verdaderos planes de Dios. El ayuno es “ese despertador” que podemos y debemos utilizar para avivar nuestra fe.

¿Cómo hacerlo?  Ayuna de cosas negativas, ayuna de criticar, ayuna de tener envidia y celos, ayuna de ver tanta televisión o internet o estar mirando el móvil …en definitiva, ayuna de tanto mirarte a ti mismo…

 ¿Mis chocolates preferidos? ¿la adictiva serie de moda? ¿el encanto de exponerme en redes y enterarme de los otros? ¿el entretenido videojuego? ¿los conciertos y partidos “imperdibles”? ¿por qué renunciar por un tiempo a esas cosas que me gustan? ¿por qué ayunar de ellas?

Deja que el hambre o el ansia despierte una sed más profunda; deja, paradójicamente, “espacio al vacío”; …ese que nadie más sino el Espíritu de Dios, el amor y el servicio pueden llenar…

En este camino cuaresmal vale la pena tomar consciencia de qué es aquello de lo que se podría ayunar: no por quedar bien, cumplir una tradición o alimentar a la larga, de los modos más sutiles, el ego voraz que tanto se resiste a adelgazar. En camino hacia la pascua, hacia la muerte que da paso a una nueva vida, vale la pena discernir a qué podrías renunciar por tiempos o semanas, para descubrirte, a través del ayuno consciente y voluntario, lleno de Dios; con más tiempo y amor para los demás, con mayor libertad interior.

No dejes de poner “tu despertador”.

CRISTO VENCE, CRISTO REINA, CRISTO IMPERA, CRISTO LUZ INFINITA, ALUMBRA NUESTRA INTELIGENCIA. AMÉN

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GRACIAS

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